miércoles, 26 de marzo de 2014
En verdad me amas?
No sé cómo empezar, no sé como pedirte que hablemos sin notar que te molesta. No sé cómo iniciar el tema y, como decimos aquí, "agarrar al toro por los cuernos".
Hace tiempo que vengo notando tu distanciamiento y tú debes notar mi hastío. Tantas veces te rogué por un beso…
Me gustaba saborear tus labios, tu lengua, perderme en esa boca. Hoy me da igual, si me besas o no.
Es más, a decir verdad ya no hay respuesta de mi parte. Al sentir el contacto de tu boca, aprieto los dientes y sólo dejo que toques un poco mis labios... ¿Lo has sentido? Claro que lo sientes, pero al igual que yo, ¡no dices nada! Voy a la cama y curiosamente tú te quedas viendo televisión hasta ya muy tarde, esperando que yo me quede dormida. Te vas y me quedo evitando siquiera decirnos un buenas noches...
¿Esta es la vida que soñábamos? ¿A esto le llamas una vida tranquila? ¿Este es el sueño que me prometiste? ¡Oh! Perdón, olvidé que la vez que te lo pregunté, me dijiste que no me trajiste a la fuerza y tienes razón. Yo tomé la decisión de venir, yo estoy pagando las consecuencias.
Pero permíteme recordarte que omitiste decirme varias cosas, entre ellas que me estabas utilizando sólo como tabla de salvación, que seguía vivo en ti un recuerdo, que dejaste la oveja y salió el lobo, que tienes manías difíciles de aceptar. Que no me amas y que sólo querías tapar un hueco de soledad.
Al principio teníamos algún malentendido y no dejabas pasar ni siquiera una hora para aclararlo y que estuviéramos bien, seguir como si nada. Un beso y un abrazo bastaban para volver a hacerme sonreír. Ahora podemos pasar días sin dirigirnos la palabra, sin dormir juntos, sin mirarnos siquiera. ¿Y mi sonrisa? En dónde quedó, no sé dónde la perdí.
Cuando te digo que esto no da para más, juras que me necesitas, que te hago falta, que me amas y que no puedes ni quieres estar sin mí. Sin embargo, me sientes segura y vuelves a actuar frío, distante, indiferente. Todo es más importante que yo.
¿Será que te acostumbraste a vivir engañado? ¿Será que te hace falta esa adrenalina de saber que compartes a tu pareja? ¿Será que me hago tonta sola y en realidad no sientes nada por mí? Quizás nunca lo sentiste y fui yo la que se aferró a ti.
¿Sabes? No sé a quien le falta el valor, si a ti o a mí, para hablar con la verdad. No se puede seguir así, no se puede sólo vivir por vivir. Ya no quiero seguir con estas dudas, ya no puedo preguntarme cada noche y cada mañana...
¿En verdad me amas?
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