lunes, 9 de septiembre de 2013

Cuando se apaga la luz para siempre

Cuando la ilusión se muere, cuando todas tus esperanzas y sueños están contando los días para que se hagan realidad y de pronto súbitamente te lo arrebatan, sin saber porque, tu tiempo y espacio se detienen en el porque y te quedas con esa amargura en el corazón de un nuevo fracaso, otro sueño roto que se hace pensar que tal vez no es para ti. Pero nada supera la realidad, el dolor de aceptar la noticia y asimilar la perdida solo te hace seguir los siguientes pasos por inercia, pero jamás en la vida te puedes imaginar el dolor inmenso tanto físico como espiritual que te causa, es como que te estuvieran rasgando el alma de a poquito con cada contracción, con ese dolor que se supone vale la pena porque al final de todo tienes en tus brazos lo mas maravilloso de la vida, pero en este caso es todo sufrimiento, es vivir el camino hacia la muerte con dolores que se hacen cada vez mas insoportables porque sabes cual es el final. Cuando vas a dar a luz toda tu familia esta contigo, todos están ansiosos de recibir al nuevo integrante, pero cuando vas a tener a tu hijo muerto estas sola, el sentirte tan vulnerable sin siquiera tener a quien apretar su mano con cada puñalada que sentías, porque literalmente es así, una puñalada desde el corazón al vientre, alguien que te aliente o sostenga cada grito interior de angustia, realmente ese día logre experimentar la crueldad de la soledad, ni siquiera logre sentir a Dios conmigo, son entonces aquellos momentos en los que piensas si vale la pena volver a intentarlo.. Soy débil, esto nunca lo olvidare, lo que viví esa noche es lo mas horrible que se puede soportar y se que no soy capaz de volver a hacerlo. todos tenemos un plan divino que cumplir, un plan perfecto, que realmente es una ironía estúpida porque de perfecto no tiene nada. Yo solo se que hay cosas con las cuales no se juegan, espero algún día comprender todo esto, y ojala no sea muy tarde porque mi decisión ya la he tomado. Con mi corazón abierto y con cada gota de sangre que sigo derramando, cada dolor que siento cada vez que cierro los ojos y revivo aquella noche seguiré viviendo pero nunca mas soñando.

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